Ingeniería en Manejo Integral de Plagas

¿QUIÉN
QUIERE CONVIVIR CON PLAGAS?
El objetivo del control de
plagas urbanas es la mejora del bienestar de los residentes
urbanos, la reducción de las enfermedades transmisibles, el
mantenimiento de ambientes sanos, la creación de
infraestructuras urbanas que reduzcan los riesgos, así como la
reducción de la exposición a contaminantes biológicos, físicos
y químicos y de sus efectos sobre la salud en el ambiente
laboral y en la comunidad, por eso es necesario diseñar
programas de control adecuados contra aquellas especies que
adquieren la consideración de plaga.
El MIP (Manejo Integral de Plagas) es una
estrategia de control de plagas que
genera una eliminación a largo
plazo de los problemas que causan
las plagas, con un mínimo impacto
sobre la salud de las personas y
sobre el medio ambiente, en general.
El MIP se define como:
“Estrategia de control capaz de
mantener las especies nocivas por
debajo del umbral de tolerancia,
usando, en primer lugar, los
factores naturales de mortandad, y
utilizando posteriormente métodos
integrados de control (biológicos,
físicos, químicos, etc.)
compatibles con el medio ambiente y
la salud pública”
Dadas las características de
los ambientes urbanos en los que se produce una convivencia
casi permanente entre el ser humano y estas especies animales,
la adopción de un programa de lucha racional que permita
reducir o eliminar la incidencia de estas plagas resulta
imprescindible.
Los Programas de MIP se basan en el
conocimiento de la biología de las
plagas y sus relaciones con su
entorno. Por esto, las estrategias
de control generalmente utilizadas
como parte de estos programas
incluyen la mejora de las
condiciones higiénicas, la
utilización de métodos de exclusión
de la plaga, la manipulación del hábitat,
así como la adopción de
estrategias de concientización de
la población para evitar aquellas
conductas que pueden contribuir a la
proliferación de la plaga y, en
caso necesario, la selección de
plaguicidas específicos con la mínima
toxicidad y mínimo impacto sobre el
medio ambiente.
Se analizan los criterios
básicos para el diseño racional de programas de control
que minimicen no sólo las consecuencias negativas que se
derivan de las plagas, sino también los riesgos derivados de
la aplicación de medidas para su control.
¿Qué es
una plaga urbana?

La ciudad, definida por
Sukopp y Werner como un centro de vida cultural así como
de poder político, social y económico es un ecosistema
artificial, creado y adaptado a una única especie, la humana.
Sin embargo, el ser humano se ve obligado a compartirlo con un
nutrido grupo de organismos entre los que destacan los
artrópodos y los roedores.
Los artrópodos se han
asociado con el ser humano, sus actividades y construcciones
desde el inicio de la historia2-6. Un ambiente urbano es un
mosaico heterogéneo de moradas residenciales, propiedades
comerciales, parques y otros tipos de instalaciones que
proporcionan una serie de hábitats que pueden ser utilizados
por los artrópodos.
A lo largo de la historia,
las colectividades humanas han transformado progresivamente el
medio ambiente y los ecosistemas primitivos, de manera que se
ha llegado a la aglomeración de la población en núcleos de
viviendas con una creciente densidad de población que plantea
importantes modificaciones en el entorno, con incidencia sobre
la dinámica de las especies animales que viven en la vecindad
del ser humano. Como consecuencia de ello comienzan a
aparecer plagas asociadas al almacenamiento de alimentos, la
eliminación de aguas residuales y desechos provocan la
expansión de ciertas especies e, igualmente, los cambios
asociados a la urbanización, a la vida comunal y a las grandes
densidades de población propician una mayor interrelación
entre los seres humanos y los organismos nocivos.
  
El uso equilibrado de todos
los métodos de control disponibles se conoce como control
Integrado de Plagas (IPM). La idea es simple. Se usan todos
los medios de control y prevención disponibles para evitar que
las plagas alcancen el umbral de daño. Los plaguicidas
químicos se usan sólo cuando son necesarios. El objetivo es
mantener una calidad aceptable – bajos índices de infestación
– minimizando los costes y evitando los efectos adversos que
los plaguicidas pueden ocasionar en el medio ambiente.
NETEDAT BLAU Siguiendo el criterio de la
Organización Mundial de la Salud para todo programa de
Manejo Integral de Plagas, contempla los siguientes puntos:
— Redactamos un
proyecto o plan de trabajo, donde se especifiquen los
objetivos para cada sección o lugar a tratar.
— Adoptamos medidas de
ordenamiento del medio (empleo de barreras, mejora y
acondicionamiento de instalaciones, etcétera).
— Realizamos muestreos de
forma sistemática, ya que un conocimiento previo del estado de
cada plaga – población, distribución, estados de desarrollo –
en cada lugar en concreto, ayuda a realizar acciones
preventivas que eviten daños innecesarios con el consiguiente
ahorro de tratamientos posteriores.
— Anotamos datos y
resultados. Procesamos todos los datos disponibles, anteriores
y posteriores a los tratamientos, ya que ayuda en gran medida
a conocer el comportamiento y la evolución de cada especie
plaga en cada hábitat, lo que permite la adopción de medidas
preventivas.
— Poseemos conocimientos e
información siempre a la vanguardia. Es primordial conocer
tanto los medios como los productos empleados en cada
tratamiento por que esto evita cometer errores en la
aplicación que pudieran conllevar un empleo excesivo o
inadecuado de plaguicidas.
Para el establecimiento
de un programa de control, sea cual fuere la plaga,
NETEDAT BLAU tendrá en cuenta
siempre las siguientes etapas:
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— Identificación: Es
imposible intentar controlar cualquier plaga hasta que la
especie haya sido correctamente identificada, lo que conlleva
el conocimiento de una biología concreta. |
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— Planificación:
Una vez conocida la plaga, determinamos las medidas de
control. En esta etapa debemos escoger los métodos de
aplicación y materiales más convenientes, se deben
determinar las áreas que deben ser tratadas y todos
aquellos aspectos prácticos a considerar. |
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— Aplicación de medidas de
control: Una correcta identificación y una buena
planificación podrían asegurar que las medidas de control
actuaran rápida y eficazmente. Evidentemente las medidas de
control adoptadas han de depender de la plaga que debe ser
controlada e incluyen tanto medidas químicas como medidas no
químicas. |
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— Evaluación: Nos aseguramos
de comparar la etapa previa al servicio y su evolución al
finalizar el mismo.
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— Mantenimiento: Dependiendo
de la situación o de nuestros clientes, en ocasiones es
necesario implementar un programa de mantenimiento, con el fin
de dar continuidad a los beneficios obtenidos de nuestro
programa de Manejo Integral de Plagas.
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